Hace algunos años, una cabra de una granja vecina llamaba la atención por su bien alimentada figura. Un día nuestros trabajadores regresaban a caballo de un día de trabajo y vieron a esta cabra comiendo las uvas de uno de nuestros mejores viñedos. Obviamente se había saltado la cerca! Inmediatamente nuestros trabajadores intentaron lacear a la cabra, que huyendo por su vida, desapareció en una abrupta quebrada. Todos pensaron que la cabra no podría haber sobrevivido a la larga caída, pero para su sorpresa, la cabra apareció del lado opuesto de la quebrada y saltó la cerca para volver a su rebaño. Queríamos producir un vino en honor a este espíritu de cabra: una cabra feliz y afortunada que, motivada por la curiosidad y la intuición, se atrevió a ir más allá.